Ministerio de Ciencia e Innovación CSIC Sociedad de Química Chemestry 2011

Antoine Laurent Lavoisier (1743-1794)

Aunque Priestley se acercó al conocimiento del oxígeno (en su momento lo llamó “aire desflogisticado”), hay que considerar a Lavoisier como su verdadero descubridor, ya que fue quien explicó su verdadero papel en las reacciones químicas, con la excepción de los ácidos. Fue el primero en dar su nombre al oxígeno, inspirándose en las palabras griegas oxys, “ácido”, y “genos” producción. En su opinión, el oxígeno engendraba la acidez, aunque luego con el descubrimiento del ácido clorhídrico se demostraría que estaba equivocado. A diferencia de sus antecesores, Lavoisier midió con total exactitud los cambios de peso que se producían en las reacciones químicas. Así logró explicar lo que ocurría cuando se calentaban los metales, demostrando que en realidad el metal se unía al oxígeno del aire, oxidándose.

Sus experimentos constituyen un hito para la Química y marcan el comienzo de la Química moderna. Su alcance sobrepasa el del descubrimiento del oxígeno ya que consigue eliminar, de una vez por todas, la teoría del flogisto. Más importante es que introduce el concepto de medida, ya que utilizó constantemente la balanza. Con la balanza, demostró que si se tienen en cuenta todas las sustancias que forman parte en las reacciones químicas, no se produce un cambio de peso, lo que le condujo a su célebre ley de la conservación de la masa que sirvió de piedra angular a la química del siglo XIX. Y estaba en lo cierto.

Además, elaboró un sistema lógico de nomenclatura, dejando atrás los farragosos nombres utilizados por los alquimistas.

Sin embargo, Lavoisier no disfrutó mucho tiempo de su triunfo ya que fue decapitado en 1794 durante la Revolución Francesa. Su amigo el matemático Lagrange dijo “Un segundo bastó para separar su cabeza del cuerpo, pasarán siglos para que una cabeza como aquella vuelva a ser llevada sobre los hombros de un hombre de ciencias”.