Ministerio de Ciencia e Innovación CSIC Sociedad de Química Chemestry 2011

Los metales

Uno de los mayores hallazgos del ser humano primitivo fue descubrir que se podían obtener metales a partir de los minerales calentándolos. Hacia el año 4000 (antes de nuestra era), hay indicios que muestran el desarrollo de la metalurgia del cobre. El primer uso que se dio a los metales fue el ornamental, aunque pronto empezaron a darles otras utilidades. Enseguida se dieron cuenta de que los metales se moldeaban mucho más fácilmente que la piedra, la madera y el hueso, de modo que cuando dispusieron de cobre suficiente empezaron a utilizarlo para fabricar armas.

Hacia el tercer milenio (antes de nuestra era), se descubrió una variedad de cobre especialmente dura que se obtenía al calentar minerales de cobre y estaño. Esa fue la primera aleación de la historia y recibe el nombre de bronce. El bronce se utilizó ampliamente en la fabricación de armas y corazas, dando lugar a la Edad de Bronce. En aquella época, los ejércitos sin armas de metal estaban indefensos frente a los soldados de bronce. Esta es la razón por la que muchas invasiones tenían como objetivo controlar las minas de los metales.

De nuevo, la suerte iba a favorecer al ser humano cuando descubrió un metal aún más duro: el hierro, aunque en principio era demasiado escaso como para utilizarlo en la confección de armaduras. Fueron los hititas los primeros en obtener hierro a partir de sus minerales. Este proceso era mucho más complicado porque requería temperaturas más altas y, por tanto, la construcción de hornos especiales. Sin embargo, el metal que se obtenía era de baja calidad con un elevado contenido de carbono y tenía que ser mejorado en diversos procesos de purificación y forjándolo.

La aleación formada por el hierro y el carbón vegetal se conoce con el nombre de acero. Aunque los hombres primitivos desconocían por completo las reacciones químicas, habían logrado reducir los óxidos de cobre y hierro presentes en los minerales con el carbono vegetal. Hay que destacar que la humanidad ha tardado siglos en desarrollar los procesos actuales de obtención del acero, la aleación más importante de nuestra economía. Hasta mediados del siglo XIX, no se ideó la técnica necesaria para producirlo económicamente y en cantidades abundantes. Bessemer diseñó un convertidor en el que se soplaba aire en una masa de hierro fundido para reducir su cantidad de carbón y transformarlo directamente en acero. Su dominio fue uno de los pilares de la revolución industrial. La dureza y tenacidad del acero ha posibilitado la construcción de los modernos rascacielos y puentes colgantes y, entre otras muchas cosas, permitió el desarrollo del ferrocarril ya que es el material con el que se construyen las vías del tren.

Otro hito metalúrgico fue la obtención del aluminio. A pesar de ser el metal más común, no se descubrió hasta principios del siglo XIX, debido a que se encuentra siempre combinado en forma de compuestos. Al principio, debido a que era muy difícil separarlo de las rocas de los que formaba parte, se le consideró un metal precioso. Su precio era superior al del oro y se utilizaba sólo para adornos de la realeza. Con el descubrimiento de su síntesis por electrolisis, su preció cayó drásticamente, poniéndolo al alcance de usos más vulgares, como son las cacerolas. El máximo valor del aluminio es su ligereza, lo que le hace muy útil en la industria de la aviación. Además, se utiliza como material estructural en bicicletas, buques, para embalar alimentos, fabricación de utensilios de cocina, etc. Su importancia es tal, que en situaciones de conflicto se le consideraba un recurso estratégico.

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